Don Quijote y el Diario de un loco de Lu Xun: historia de una relación singular1

Don Quixote and the A Madman's Diary of Lu Xun: history of a unique relationship

Xinjie MA

Universidad de Jaén, España

xjm00002[at]red.ujaen.es

Impossibilia. Revista Internacional de Estudios Literarios. ISSN 2174-2464.

No. 18 (noviembre 2019). MISCELÁNEA, páginas 212-232. Artículo recibido 19 de noviembre 2018, aceptado 24 de junio 2019, publicado 30 de noviembre 2019

Resumen: Son muchas las huellas de Don Quijote que localizadas en textos de épocas, lenguas y culturas distintas, nos hablan no solo de la importancia de la obra de Cervantes, sino también del modo en que ha sido leída e interpretada. Es lo que sucede con un breve relato considerado el primero en romper con el estilo de la narrativa antigua, titulado Diario de un loco, publicado en 1918 por Lu Xun, padre de la literatura moderna china, además de gran lector de Cervantes. No tenemos documentos que avalen que imitó al alcalaíno en su escritura; sin embargo, algunas de sus obras, como la citada, suelen ser comparadas con Don Quijote tanto por hispanistas como por lectores chinos, sobre todo en lo que se refiere al tratamiento de la locura. Es precisamente la relación entre estos dos textos la que se analiza en las páginas de este artículo.

Palabras clave: Don Quijote en China, Diario de un loco, Lu Xun, locura, literatura comparada

Abstract: As is well known, Don Quixote’s footsteps have been found in texts from very different eras, languages and cultures, which not only talk about the importance of Cervantes' work, but also about the way in which it has been read and interpreted. This is what happens with a short story considered the first Chinese modern novel, entitled A Madman's Diary, published in 1918 by Lu Xun, father of modern Chinese literature, as well as a great reader of Cervantes. We don’t have documents that support that he imitated the alcalaíno in his writing; however, some of his works, like the one cited, are often compared to Don Quixote, by Hispanists and Chinese readers, especially in regard to the treatment of madness. It is precisely the relationship between these two texts that is analyzed in the pages of this article.

Keywords: Don Quixote in China, A Madman’s Diary, Lu Xun, madness, comparative literature

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Introducción

Desde que Don Quijote de la Mancha apareció en 1605, las aventuras de este singular personaje no han dejado de interesar a lectores de todas las épocas y de todas las culturas. En el caso concreto de China, su conocimiento se produjo con bastante más retraso que en otros países pues la primera traducción no se realizó hasta 1922. No obstante, desde entonces y hasta ahora su popularidad ha ido creciendo gracias a la aparición paulatina de nuevas traducciones y también de adaptaciones e imitaciones llevadas a cabo de las más diferentes formas.

La huella de la gran obra de Cervantes se deja ver en textos en apariencia muy distintos pero que, justo por ello, nos indican el modo en que fue leída e interpretada. Es lo que sucede con el breve relato Kuang ren ri ji [Diario de un loco] (2009), publicado en 1918 por Lu Xun, padre de la literatura moderna china, amén de gran lector de Cervantes. Aunque en ningún momento Lu Xun confiesa estar imitando al alcalaíno en su escritura, lo cierto es que tanto este texto como A Q zheng zhuan [La verídica historia de A Q] (Lu, 1981a), que escribió unos años más tarde, suelen ser comparados con El Quijote, en lo que se refiere sobre todo a la insania que caracteriza a sus protagonistas;2 eso sí, en términos generales, sin entrar en los muchos perfiles que puede adoptar el tema de la locura en la literatura (González Duro, 1994). En este sentido, son sintomáticas afirmaciones como la de Dong Yansheng, reconocido cervantista, quien al decirle un redactor del Diario Guangming que El Quijote es la famosa novela de un personaje que ha perdido la razón, sentenció que: “中国也有疯子被载入史册,鲁迅的《狂人日记》便是” (apud Zhao, 2016: 10). [En China también hay un loco que está registrado en la historia: el Diario de un loco de Lu Xun.]3

En esa misma línea, se expresó Chen Kaixian, estudioso de las obras de Cervantes y traductor de las Novelas ejemplares:

Entre tanto, muchos escritores chinos hicieron sus trabajos tomando al personaje de Don Quijote como ejemplo. Es imprescindible mencionar una obra muy importante en la literatura contemporánea china que se titula El diario del loco [sic], de Lu Xun, el pionero del movimiento de la Nueva Cultura china. En el cuento, el protagonista es también un loco que se salió de quicio. Podría deducirse que el autor de esta obra había sido inspirado en El Quijote, puesto que el protagonista del Diario se volvió loco porque se había metido en la lectura de un libro antiguo de los Ritos de China (Chen, 2005: 277-278).

Una idea que parece ampliamente divulgada y aceptada por parte del hispanismo en la República Popular:

No resulta nada extraño entonces que en años recientes muchos especialistas en literatura moderna compararan la obra cervantina con esta última obra citada de Fei Ming, y con Diario de un loco (1918) y La historia verídica de Ah Q (1981a) de Lu Xun (Zhao & Teng, 2016: 179).

El Diario de un loco fue una novela que no solo emocionó a los lectores, sino que estimuló a investigadores de varias generaciones a estudiarla a fondo,4 en especial después de la llamada Nueva Época.5 Una búsqueda minuciosa en la base de datos de la plataforma de la Infraestructura Nacional de Conocimientos de China (Ministerio de Educación), la más importante y completa de todo el país, nos ofrece un resultado de más de 920 estudios centrados en esta obra desde 1957 hasta la actualidad. De ellos, los que lo comparan con otros textos superan el centenar y no son pocos los que abordan la relación entre el personaje de Cervantes y los de Lu Xun (Yi & Jiang, 2000: 127).

Sin embargo, tanto el Diario de un loco como su autor apenas son conocidos en España por el lector medio. De ahí que, con este trabajo, se intente tender un puente entre ambos ámbitos de la investigación para dar a conocer la forma en la que se ha leído Don Quijote en China, en la línea de los planteamientos realizados por Hans-Robert Jauss, según los cuales el significado de una obra literaria se establece también a través de un diálogo entre el texto y el público (Jauss, 1986). De este modo, se podrá comprender cómo obras como Diario de un loco apenas han tenido repercusión vinculada con Cervantes en España, cuando para los investigadores chinos es una relación que no debe obviarse.

El caso de Lu Xun

Este famoso literato, pensador y revolucionario fue uno de los principales participantes del Movimiento de la Nueva Cultura,6 aspecto que puso de manifiesto el propio presidente Mao (Mao, 1966: 45). Nació en Shaoxing (1881) y su verdadero nombre era Zhou Zhangshou, que cambió por el de Zhou Shuren para, más tarde adoptar distintos seudónimos, como el de Lu Xun con el que publicó Diario de un loco, y con el que se le conocería a partir de entonces. Perteneció a una familia de clase alta venida a menos. Su padre, Zhou Boyi, fue un Xiucai7 y su madre Lu Rui, una ama de casa de mentalidad abierta. Ambos crearon el ambiente propicio para que sus tres hijos se interesaran por la cultura: Lu Xun y Zhou Zuoren se dedicaron a la escritura, y Zhou Jianren optó por la biología y el activismo social. Como consecuencia del fallecimiento de su padre en 1896, la familia se vio en una difícil situación económica y tuvo que buscar refugio en el campo. Fue entonces cuando empezó a escribir. Los recuerdos e impresiones de aquella dura etapa de su infancia constituyen la inicial fuente de creación y explican las recurrentes descripciones de la vida en el campo y la recreación de la figura del campesino chino en sus obras.

Sabemos, por otro lado, que Lu Xun contrajo matrimonio en dos ocasiones: en 1906 con una joven elegida por su madre, y en 1927, con su alumna Xu Guangping, de cuya unión nació su único hijo, Zhou Haiying.

Becado por el Gobierno chino, se marchó en 1902 a Japón para seguir con sus estudios. Estando allí fue cuando decidió cortarse la coleta,8 como una forma de exteriorizar su disconformidad con el feudalismo, su negativa a someterse al emperador. Una postura rebelde e inconformista fundamental para entender su obra.

Dos años más tarde entró en la Facultad de Medicina de Sendai, pero no llegó a completar sus estudios. Al parecer quedó impactado con una película sobre la guerra ruso-japonesa en la que mataban a un chino ante la mirada impasible de sus compatriotas. Tanto lo sorprendió aquella actitud indolente que entonces tomó la decisión de abandonar la medicina por la literatura, pues creía con firmeza que era la mejor cura para resolver los problemas de su país; las palabras se le antojaban la vía idónea para alertar y alentar al pueblo a participar en la lucha contra el imperialismo y el Gobierno de la Dinastía Qing. Con ese fin, empezó a leer libros de ciencia, filosofía y literatura de Occidente, gracias al conocimiento que tenía de varios idiomas extranjeros, especialmente del alemán, lengua que le permitió leer por primera vez El Quijote.9 Esto sucedió alrededor del año 1908 (Yao, 1989), antes, por tanto, de que se tradujera al chino.10

Dio por concluida su estancia en Japón en agosto de 1909 y volvió a China con la intención de dedicarse a la docencia universitaria, actividad que compaginó con la escritura. En 1911, publicó su primera novela escrita en chino clásico Huai jiu [Nostalgia] (Lu, 1981b). Cuatro años más tarde, junto con otros intelectuales como Hu Shi y Chen Duxiu, inició el famoso Movimiento de la Nueva Cultura, apoyado por la recién fundada revista de tendencia reformadora Xin qing nian [Nueva juventud]. A este relato le siguieron varias novelas como la ya citada La verídica historia de A Q y Kong yi ji [Kong Yiji] (Lu, 1981c).

Estos años de intensa actividad creativa, los compaginó con la publicación de algunos ensayos que daban protagonismo a Don Quijote, pero no tanto para divulgar o analizar la obra desde un punto de vista literario, sino para trasladar dicha figura a la China coetánea en una clara crítica social. Lu Xun vio en el Quijote el modelo de lucha por los ideales sociales que él perseguía. Así, en “Zhong hua min guo de xin tang ji he de men” [Los nuevos ‘Quijotes’ de la República de China] publicado en 1932, analiza con ironía cuáles son las figuras quijotescas del país, sobre todo en referencia a los jóvenes del “Equipo de Auxilio al Ma”:11

不是兵,他们偏要上战场;政府要诉诸国联,他们偏要自己动手;政府不准去,他们偏要去;中国现在总算有一点铁路了,他们偏要一步一步的走过去;北方是冷的,他们偏只穿件夹袄;打仗的时候,兵器是顶要紧的,他们偏只着重精神 这一切等等,确是十分 “堂吉诃德” 的了 (Lu, 2006a: 166). [No son soldados, pero insisten en combatir; el gobierno va a acusar a los países unitivos, ellos persisten en resolverlo por ellos mismos; el gobierno no les da permiso, siguen haciéndolo; ahora en China ya hay algunos tramos de ferrocarril, prefieren avanzar a pie; en el Norte de China hace muchísimo frío, ellos solo se ponen una chaqueta forrada; en la guerra, las armas son imprescindibles, pero solo se fijan en el espíritu. Todo eso es muy quijotesco.]12

En otro artículo “Zhen jia tang ji he de” [Los Quijotes verdaderos y falsos], que escribió en 1933 en colaboración con Qu Qiubai, puso en evidencia a quienes consideraba unos falsos Quijotes, en referencia a los gobernantes chinos que se aprovechaban de la inocencia del pueblo para poder explotarlo:

中国现在的假堂吉诃德们,何尝不知道大刀不能救国,他们却偏要舞弄着,每天“杀敌几百几千”的乱嚷,还有人“特制钢刀九十九,去赠送前敌将士”。[...] 他们何尝不知道“国货运动”振兴不了什么民族工业, 然而“国货年”是宣布了,“国货商场”是成立了,像煞有介事的,这些钱还是从猪狗牛马身上剥削来的。[...] 他们何尝不知道什么“中国固有文化” 咒不死帝国主义,无论念几千万遍“不仁不义”或者金光明咒,也不会触发日本地震,使它陆沉大海 (Lu, 2006b: 303-304). [Los Quijotes falsos en China, acaso no saben que el sable no puede salvar la nación, pero insisten en blandirlo, voceando “matad a miles de enemigos” todos los días. Incluso hay quien “especialmente fabrica 99 sables acerados para regalar a los soldados del frente”.13 [...] Acaso no saben que “el movimiento de productos domésticos de China” no puede desarrollar la industria, en cambio, “el año de los productos domésticos de China” se proclamó y “el mercado de los productos domésticos de China” se fundó en serio, y el dinero provino de la explotación de los cerdos, los perros y las bestias. [...] Acaso no saben que “la inherencia cultural” no maldice el imperialismo, no importa cuántas veces reciten “la injusticia” o El Sutra de la Luz Dorada, no van a provocar el terremoto de Japón y dejarlo hundirse en el mar.]14

El personaje creado por Cervantes se había convertido en un paradigma dentro del universo literario de Lu Xun. Al atractivo que despertó en él también hace referencia el hecho de que asistiera en 1934 junto con su hermano Zhou Jianren y sus respectivas esposas a ver una versión cinematográfica de Don Quijote que se proyectó en el Gran Teatro de París en Shanghai (Yao, 1989).15

Los últimos años de su vida los pasó en Shanghai, dedicado por completo a la creación y a la traducción literaria sin abandonar su compromiso con la causa reformista hasta que el 19 de octubre de 1936 falleció a consecuencia de la tuberculosis.

Las obras que no llegó a ver publicadas en vida fueron reunidas y organizadas por su mujer y Cai Yuanpei (Primer ministro de Educación), y publicadas en 1938 con el resto bajo el título de Obras completas. Llegarían a ser reeditadas en cinco ocasiones más, dando cuenta de su enorme éxito. Después de su fallecimiento, se creó el Premio de Literatura Lu Xun, uno de los más reconocidos del país. Su importancia es tal que varias de sus obras se han incluido en los manuales de literatura que se emplean desde la escuela primaria hasta el bachillerato.

DIARIO DE UN LOCO

Diario de un loco no solo es la primera novela corta de Lu Xun, sino también la primera novela moderna en chino vernáculo.16 Fue publicada en el cuarto volumen de la revista Nueva Juventud el 15 de mayo de 1918. Más tarde sería incluida en la colección de novela corta Na han [Gritos] de Lu Xun en 1923. Se trata de un texto breve escrito en forma de diario en el que el protagonista, a través de una visión paranoica del mundo que lo lleva a pensar que todos quieren comerle, intenta denunciar la esencia del tradicional régimen feudal de China.

Se ha discutido mucho acerca de las fuentes de las que bebe Lu Xun para la creación de esta obra, homónima, por lo demás, de la de Nikolái Gógol, con quien comparte puntos de partida siendo sus planteamientos diferentes (Wong, 1988: 55-58). Según el propio autor, se inspiró en la lectura de Tong Jian [Comprehensive Mirror for Aid in Government], 17 aunque, indudablemente, en todo proceso creador se activan de manera consciente o inconsciente, además de vivencias, lecturas acumuladas a lo largo del tiempo. En una carta que escribió a su amigo Xu Shoushang en 1918 declara:

曾言中国根柢全在道教,此说近颇广行。以此读史,有多种问题可以迎刃而解。后以偶阅《通鉴》,乃悟中国人尚是食人民族 (Lu, 1981d: 346). [Antes he dicho que el origen de China proviene del taoísmo, esta teoría se ha extendido ampliamente. Después de leer los libros de historia, los problemas se pueden resolver con facilidad. Posteriormente, leí Tong Jian por casualidad, me doy cuenta de que los chinos son una nación que come carne humana.]18

Estas últimas palabras son reveladoras del momento en que toma conciencia de China como una sociedad que “devora” a sus ciudadanos, al convertirse en “una nación que come carne humana”, idea sobre la que se fundamenta el Diario de un loco. Por tanto, no podía haber sido otro el protagonista de esta historia, pues constreñida la libertad bajo tan férreo control solo quedaba espacio o bien para el sometimiento o bien para una rebeldía que podía rayar en locura, ya fuera como insulto o como refugio. No hay que olvidar que, en esta época, todo aquel que reaccionaba ante la situación social y que apostaba por la ruptura con el régimen antiguo era calificado de “loco”. Sirva de ejemplo el caso de Zhang Taiyan, un revolucionario a quien admiró Lu Xun, y al que llamaban de manera despectiva “Loco Zhang” (Peng, 1986).

Esta novela, organizada en trece entradas de diario, muestra la continua obsesión del protagonista por quienes lo rodean, por suponer que lo observan y cuestionan, hasta el punto de creer que son caníbales y que intentan darle caza. No importa la edad, ni si son personas o animales. Todos ellos parecen querer “comer carne humana” (o “comer hombre”, como dicen algunas traducciones). Pero este delirio al que se refiere el narrador en el prólogo y que se hace patente en las propias palabras del enfermo tiene un sentido que va más allá de esa aparente obsesión. Ese canibalismo no se emplea en un sentido literal, sino metafórico, pues está asociado a los conceptos de “virtud y moralidad”. Para comprenderlo hay que partir del hecho de que China fue una sociedad feudal durante mucho tiempo. En tal época se divulgaban ideas como “la ignorancia es la virtud de una mujer”, “hay que conceder importancia a los hijos y despreciar a las hijas” o “las viudas tienen que mantener el estado de viudez” (Zhang, 2002). Proclamas difundidas por los gobernantes al considerar que aunaban los conceptos de “virtud y moralidad”. De manera que, al emplear la expresión “comer carne humana”, se aludía a las consecuencias del código ético imperante entonces, que consistían en una serie de valores impuestos al pueblo para reprimir su libertad de pensamiento, haciéndolo ignorante y dócil. Bajo esta atmósfera de control, los ciudadanos perdían la capacidad de pensar con independencia y, en definitiva, perdían su dignidad personal; de ahí que Lu Xun recurriera a dicha metáfora, al subrayar la merma que experimentó el pueblo en la práctica de sus libertades. Fue tan estricto el control, que pocas voces pudieron alzarse para denunciar tal situación. La de Lu Xun fue una de ellas, por lo que, como su protagonista, mereció el calificativo de “loco”. Todo esto explica el sentido de la locura en su obra, que es el disfraz de la supervivencia al simbolizar a quienes se oponen al feudalismo y a la convención.

El Diario de un Loco y El Quijote

Después de todo lo dicho puede resultar llamativo que se plantee una relación entre Diario de un loco y Don Quijote. Lu Xun, que sin duda fue un apasionado lector de las aventuras de tan famoso caballero, no dice que esté siguiendo a Cervantes; sin embargo, algunos detalles, por pequeños que sean, parecen filtrarse sin pedir permiso en su relato, como huellas que se van borrando pero que un día estuvieron, como sucede siempre con las lecturas que impactan. Así, aunque son dos obras famosas de diferentes países, de épocas distantes y estilos distintos, se pueden establecer ciertas similitudes que apuntan más que a su concepción, al modo en el que fueron y siguen siendo leídas. Por eso, es preciso hacer una comparación entre ambas no solo teniendo en cuenta las características de los personajes y las técnicas de creación, sino también al analizar el sentido que se les dio en la época en la que surgieron.

Don Quijote y el loco (protagonista innominado de la obra de Lu Xun),19 constituyen dos modelos literarios de locura condicionada por varios factores: por las circunstancias sociales e históricas en las que vive cada uno; por la posición parecida que ocupan en la sociedad, lo que les permite tener una estrecha relación con los libros; y, por último, porque don Quijote y el loco se configuran como solitarios, con una vida interior más amplia que la que tienen fuera. Por eso, exhiben su disconformidad o, al menos, su falta de adecuación a ella, alterando su relación con los demás.

Los dos personajes, a pesar de su insanía mental, son certeros en sus apreciaciones, por más que los excesos de su condición lo disfracen. A este respecto, dice Unamuno en referencia al Quijote:

Adviértase que no se dio al mundo y a su obra redentora hasta frisar en los cincuenta, en bien sazonada madurez de vida. No floreció, pues, su locura hasta que su cordura y su bondad hubieron sazonado bien. No fue un muchacho que se lanza a tontas y a locas a una carrera mal conocida, sino un hombre sesudo y cuerdo que enloquece de puro madurez de espíritu (Unamuno, 1905: 14).

El personaje de Lu Xun también dice verdades que solo él y los aviesos lectores, cómplices de su conocimiento, parecen entender. Es verdad que los motivos de su locura son muy distintos e incluso sus manifestaciones, pues, mientras Alonso Quijano disfruta de su nueva identidad como don Quijote de la Mancha, y genera situaciones unas veces cómicas, otras amargas, en el caso del loco, el humor desaparece, no le es posible al lector esbozar ni una leve sonrisa dado que el protagonista sufre. El loco se adentra en un abismo de soledad más profundo al sentir que todos lo observan y persiguen (Zhang, 1996: 40), por lo tanto en su mundo imaginario cree que todos van a hacerle daño:

Esta noche no se ve un solo rayo de luna, y sé que eso no promete nada bueno. Por la mañana, mientras salía con toda precaución, el señor Chao me ha mirado con un extraño fulgor en los ojos, como si me tuviera miedo, como si quisiera asesinarme. Había otras siete u ocho personas que hablaban de mí en voz baja, y también tenían miedo, miedo de que las viera. En la calle descubrí la misma expresión en el rostro de los campesinos. El más feroz de ellos me observó, mientras una mueca le descubría los dientes; entonces me estremecí de la cabeza a los pies, porque comprendí que habían terminado los preparativos. [...] Mis familiares fingieron no conocerme; me miraban con ojos semejantes a los de los campesinos. Cuando entré en el estudio me encerraron, como a una gallina o a un pato en el gallinero (Lu, 2015: 26-28).

Resulta igualmente interesante apreciar cómo entre los protagonistas de las dos obras y el resto de los personajes con los que conviven se establece una relación de “mirador y mirado” (Zhang, 1996: 42). Es verdad que don Quijote parece estar ajeno a lo que pasa a su alrededor, pero lo cierto es que esa búsqueda de fama le lleva a interesarse por la reacción que despierta su persona, aunque todo lo acomode a su realidad. Una novela tan extensa y rica en matices permite también que algunos personajes observen con perplejidad a don Quijote y que incluso abusen de su inocencia, libre de prejuicios y que busque tan solo la consecución de sus deseos. Es lo que sucede con los duques al tomar a don Quijote y Sancho por marionetas de un teatro que ellos han montado sirviéndose de la información extraída tras la lectura de la primera parte.

El que mira con la ventaja de conocer al mirado adquiere poder, ya sea para utilizar esa información en su propio beneficio o divertimento (que es otra forma de ventaja) o para emitir un juicio sobre él. Lu Xun en un discurso afirmó que: “群众—尤其是中国的—永远是戏剧的看客” (Lu, 1927: 168). [las masas –sobre todo de chinos– siempre son espectadores de teatro].20 Este fenómeno, en Diario de un loco se refuerza más, pues Lu Xun describe la escena en la que la gente mira al loco reflejando el pánico que éste experimenta al sentirse objeto de burla, despreciado y, en consecuencia, “devorado” incluso por un perro o por los niños:

pero ahora debo ponerme en guardia. ¿Por qué me habrá mirado dos veces el perro de la familia Chao? [...] De pronto me encontré frente a un grupo de niños que también hablaban de mí; descubrí en sus ojos el mismo fulgor que había en los del señor Chao; sus rostros eran lívidos, espectrales. [...] Me alejé de allí, trastabillando, incapaz de reprimir la emoción, y entonces todos aquellos hombres de cara lívida y dientes saltones comenzaron a reír (Lu, 2015: 25-28).

Por otro lado, tanto don Quijote como el loco han experimentado el paso del mundo de la cordura al de la insania y de nuevo a la cordura (Liu, 2011: 87). Una evolución paulatina en Don Quijote, desde esas palabras iniciales del narrador: “y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio” (Cervantes, 2004: 41-42), hasta el capítulo final en el que, antes de morir, don Quijote toma conciencia de su locura y dice “Yo fui loco, y ya soy cuerdo” (Cervantes, 2004: 1333).

En el Diario de un loco también se produce ese cambio. La diferencia radica en que el lector lo sabe desde el primer momento gracias a lo dicho en el prólogo por ese compilador, compañero de estudios del loco, que acude a visitarlo al enterarse de una enfermedad que padece. Al llegar a su casa y no encontrarlo, su hermano le explica que “ha sanado desde hace varios años y se ha marchado a otra provincia donde encontró un empleo” (Lu, 2015: 23). Aunque las circunstancias de don Quijote y del loco sean distintas, lo que nos interesa a los lectores no es su salud, sino su vida mientras experimentan ese estado de enajenación mental transitoria.

Existe otro punto que relaciona ambos textos y que no podemos obviar. Se trata del empleo del tópico del manuscrito encontrado, como motor para comenzar o para continuar la historia. Según señala María Carmen Marín Pina, los libros de caballerías fingen ser traducciones de antiguos libros escritos en lengua extranjera por algún sabio cronista y hallados en circunstancias excepcionales (Marín Pina, 2004: 859). Cervantes también echa mano de este recurso. Así, el narrador de los primeros ocho capítulos de la primera parte no es el mismo que el responsable del manuscrito arábigo que narra los siguientes y la segunda parte entera. Es decir, Cervantes, como autor real de Don Quijote, inventa un historiador, Cide Hamete Benengeli, que se convierte en el primer “autor”, por medio de la traducción de un morisco aljamiado (González Maestro, 2001).

Algo similar sucede en Diario de un loco. Lu Xun rompe el modelo tradicional de creación de la novela china al haberla estructurado en dos partes independientes: un prólogo en chino clásico y el diario, en vernáculo. El prólogo confiere una perspectiva narrativa plural al insertar la voz de un narrador omnisciente que ha tenido acceso privilegiado al manuscrito de ese diario completo del loco, acceso directo a esa intimidad que considera necesario hacer pública:

Después, con una sonrisa, me mostró dos cuadernos (el diario de su hermano) y me dijo que me podían servir para comprender la naturaleza de su mal. Como yo era un buen amigo, no le parecía impropio prestármelos. Tomé el diario y al leerlo descubrí que mi amigo había padecido de una especie de manía persecutoria. Estaba escrito de un modo incoherente y confuso, y contenía muchas afirmaciones absurdas; para colmo, no había ninguna fecha, y solo por el color de la tinta y las diferencias en la caligrafía se podía deducir que el diario había sido escrito en épocas distintas. He copiado algunos fragmentos no del todo inconexos, pensando que podrían servir de material para un trabajo de investigación médica. No he cambiado una sola palabra de este diario, fuera de los nombres, que, de cualquier manera, pertenecen a hombres del campo, desconocidos para el resto de los mortales. En cuanto al título, lo eligió el mismo autor después de su restablecimiento. No he querido cambiarlo (Lu, 2015: 23-24).

El narrador en primera persona del prólogo en chino clásico –Yu– no tiene nada que ver con el “yo” del diario escrito en vernáculo. Este “Yu” es un narrador que puede hablar del diario y de su autor, que añade antecedentes y consecuencias, y establece una curiosa relación entre el mundo de la cordura y el de la locura (Xue & Qian, 1994). Es el narrador el que nos permite adentrarnos en la enajenación mental de este personaje, pero siempre desde la conciencia de que es una locura temporal de la que supuestamente ya se ha recuperado. Y decimos “supuestamente” porque el narrador no sabe del protagonista más que lo que le dice su hermano y lo que lee en ese confuso diario. Nunca se presenta ante el narrador ni mucho menos ante el lector, que solo lo conoce por sus escritos.

El diario es, por tanto, el monólogo íntimo del protagonista, que ve la luz gracias a su hermano, quien, como revelan sus risas y la rapidez con que entrega esas dos libretas, no parece conceder seriedad al texto, pero esa aparente despreocupación y el interés del amigo por los manuscritos generan la historia. Es este un recurso que concede mayor verosimilitud a lo narrado, aunque el amigo confiese haber puesto orden en tan confusas notas. En cualquier caso, también es importante señalar que el protagonista, después de este período de “locura”, recupera la salud y es capaz de dar nombre a su diario: “En cuanto al título, lo eligió el mismo autor después de su restablecimiento. No he querido cambiarlo” (Lu, 2015: 24).

Por último, hay otro aspecto que pone en paralelo la obra de Cervantes y la de Lu Xun: el motivo de su escritura encaminado a conseguir un objetivo con incidencia social. Aunque de Don Quijote se puedan desprender otros significados, la intención del autor era poner en tela de juicio los libros de caballerías, tal y como lo confiesa en el prólogo: “deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballerías” (Cervantes, 2004: 19) y lo remarca en el capítulo final: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas historias de los libros de caballerías” (Cervantes, 2004: 1337), y recurre a la locura temporal para lograr ese objetivo. Lo mismo que hace Lu Xun en el Diario de un loco, pues en esas entradas del diario denuncia la esencia de la sociedad feudal china e intenta despertar al pueblo incidiendo en la recuperación de quienes representan el futuro –“salvar a los niños”, dice–. Idea que se subraya con la utilización del chino vernáculo por oposición a la lengua clásica vinculada con la época feudal.

Conclusiones

En definitiva, don Quijote y el loco son dos figuras famosas de la literatura mundial; uno de Occidente y el otro de Oriente, uno del siglo XVII y otro de comienzos del XX. A pesar de sus diferencias, presentan puntos de contacto que los convierte en personajes que han superado el tiempo y el espacio. Lo más interesante es que el cotejo de ambos textos nos permite entender cómo se leyó y se sigue leyendo Don Quijote en China, cómo el contexto cultural determina, sin lugar a dudas, la recepción de una obra y permite establecer el diálogo entre textos aparentemente disímiles, pues, como dice Meregalli “La recepción literaria es a su vez una creación literaria que no se cansa nunca de enriquecer el significado de determinados textos” (Meregalli, 1985: 282). Por eso, en las páginas de estos dos libros encontramos elementos en común que atañen al empleo de la locura como medio de expresión de la libertad de pensamiento o modo de manifestación de los deseos individuales, así como la utilización de recursos como el manuscrito encontrado o el juego de distintas voces con las que otorgar mayor verosimilitud a lo narrado. Sirvan, por tanto, estas palabras y todo lo expuesto para dar a conocer en España la historia de esta interesante relación entre Don Quijote y el Diario de un loco.

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1 El presente trabajo ha sido realizado gracias a una beca concedida por China Scholarship Council (CSC) dentro del marco del Proyecto nacional de posgraduados de alto nivel del Ministerio de Educación Chino.

2 Cfr. (Domínguez, 2008; Núñez, 2006; Shui, 2005; You, 2012).

3 Traducción propia.

4 Cfr. (Pollar, 2002; Von Kowallis, 2002; Weiss, 1985; Yang, 1955; Zhang, 2002).

5 Etapa que se extiende desde 1976 hasta hoy.

6 Movimiento iniciado por un grupo de intelectuales chinos formados en el extranjero, como Hu Shi, Chen Duxiu, Lu Xun y Li Dazhao. Su consigna era “Anti-tradición, Anti-confucianismo, Anti-chino clásico”. Se extendió desde 1915 hasta 1923 como un movimiento de innovación cultural y de revolución literaria.

7 Título otorgado a quienes superaban el examen para seleccionar a los candidatos a funcionarios en la China imperial.

8 La coleta china consistía en raparse el pelo de la parte anterior de la cabeza, dejando que creciera solo por la parte posterior para recogerlo en una trenza que llegara hasta las piernas. Fue una disposición impuesta por los invasores manchúes, fundadores de la Dinastía Qing o Dinastía Manchú desde 1644 hasta 1912. De esta manera se aseguraban y consolidaban su poder territorial y prevenían la rebelión.

9 Se trata de Der scharfsinnige Junker Don Quijote von der Mancha, de la Editorial Reclam-Verlag, que compró a bajo precio en una librería japonesa. En la actualidad, este ejemplar se conserva con el resto de sus bienes y de sus libros, entre los que se encuentra El Quijote en japonés, traducido por Shimamura Hougetsu y Katayama Kyoyaku Shin, en 1915 y una versión de El Quijote de 1925 con las famosas ilustraciones realizadas por Gustavo Doré.

10 La primera versión apareció en 1922, realizada por Lin Shu y Chen Jialin, bajo el título chino Mo xia zhuan [Biografía de un espadachín caballeresco mágico] (Cervantes, 1922).

11 En referencia a los jóvenes de Shanghai que se agruparon para contener la invasión del ejército japonés por el nordeste de China.

12 Traducción propia.

13 Un verdadero accidente que existió y se registró en el periódico Shun Pao el 12 de abril de 1933.

14 Traducción propia.

15 No hay constancia de la versión concreta, tan solo se dice que era de origen estadounidense, aunque por las fechas podría tratarse de la realizada por Georg Wilhelm Pabst en 1932, que fue una producción inglesa; de fácil confusión al tratarse de una película que se proyectó en China en inglés.

16 El cambio de valores y de mentalidad que se estaba llevando a cabo en el país requería también un cambio en la forma de expresión para poder llegar a un mayor número de gente.

17 También conocido con el título de Zi Zhi Tong Jian, es una obra fundamental de la historiografía china, compilada por Sima Guang en el siglo XI en 294 volúmenes. Registra los acontecimientos históricos desde el año 403 a. C. hasta el 959, e incluye la historia de 16 dinastías durante 1362 años.

18 Traducción propia.

19 “Cuyo nombre no quiero revelar”, según dice el compilador-revisor de este Diario.

20 Traducción propia.

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