Rocío BADÍA FUMAZ

De la obra al autor.
El acto de creación como instauración del autor literario contemporáneo

From the Work to the Author.
The Act of Creation as the Key of Contemporary Literary Author Establishment

Rocío BADÍA FUMAZ

Universidad Complutense de Madrid, España

rociobadia[at]yahoo.es

Impossibilia. Revista Internacional de Estudios Literarios, Nº 13, Páginas 21-37 (Mayo 2017) ISSN 2174-2464. Artículo recibido el 18/11/2016, aceptado el 27/02/2017 y publicado el 30/05/2017.

Resumen: Este trabajo busca mostrar cómo desde diferentes perspectivas se está comprendiendo la constitución del escritor por la propia acción de crear una obra, y no ya por el hecho de tener una obra previa que lo convierta en autor. Para ello, se parte del género de las poéticas de autor o poéticas explícitas, por ser el género donde el autor literario da una imagen controlada de sí mismo, para valorar cómo algunas de sus características actuales dan cuenta de este fenómeno.

Palabras clave: imagen de autor, poéticas explícitas, poéticas de autor, creación literaria, creatividad, autoficción.

Abstract: This research aims to show from different approaches how it is currently being understood the establishment of the literary author from the pure act of creation instead from the fact of having a previous literary work. In order to do that, we choose the genre of the explicit poetics as a kind of text in which the literary author can control his image, to analyse how some characteristics of the genre have changed and give evidences of the previously mentioned fact.

Keywords: image of the author, explicit poetics, author’s poetics, literary creation, creativity, autofiction

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Introducción

El objetivo de esta investigación será comprender, a partir de la construcción ficcional de una imagen de autor dentro del género de las poéticas explícitas,1 donde ese autor construido está unido por medio del nombre propio con su equivalente biográfico, el cambio de percepción actual en la constitución del escritor. El hecho que convierte al autor en autor no será ya su obra previa, como dejó señalado Philippe Lejeune en El pacto autobiográfico, sino el mismo hecho de crear, de acuerdo con los últimos planteamientos apuntados por la sociología y la teoría de la literatura.

Paradójicamente, se ha comprendido que sólo un autor literario podía contar con poéticas explícitas, pues el interés de estos textos era precisamente que tuvieran su origen en un escritor reconocido, de cierto éxito editorial, lo que hacía atractiva la exposición ensayística de su pensamiento literario. Es decir, la poética explícita se constituía por ser su autor un autor literario. El contexto actual, sin embargo, parece favorecer a la vez el mecanismo contrario: un autor puede ser reconocido en esta categoría por tener una poética explícita donde se muestra como tal y expone su proceso de creación, no siendo inverosímil la no existencia previa de una obra. Si los núcleos de contenido típicos de la poética explícita son la función de la literatura, el proceso propio de creación o la imagen de uno mismo como poeta, se plantea como posible la exposición de estos fundamentos aún antes de existir una obra propia.

Para abordar esta investigación, damos la vuelta a los planteamientos originales de la autoficción para instalarnos en un género ensayístico, la poética explícita, que surge de la identificación total entre autor biográfico y yo literario, cuyo éxito mismo radica en esa estrecha relación ‒no tiene mucho sentido una poética explícita, igual que una biografía, un diario, etc., anónima‒.1 Partiendo de esta común aceptación por la tradición, buscaremos proponer cómo los cambios experimentados por las poéticas explícitas tienden a reflejar una construcción ficcional del autor literario en los textos, así como a plantear una constitución del autor por la potenciación de características asociadas a esta noción, y no por la consecución de una obra literaria.

Desplazamiento del autor: de la obra creada al creador

Esta investigación parte de las alteraciones en las características típicas de las poéticas explícitas contemporáneas, fundamentalmente debidas al incremento de su literariedad, provisionalidad, recurrencia al extrañamiento y la crítica y parodia del género (Badía Fumaz, 2016) como signo del cambio de estatuto del autor, y con ello de lo que se entiende por creador hoy en día. Todos estos fenómenos amplían la distancia entre autor biográfico e imagen de autor en el texto, favoreciendo una independencia de la imagen de autor textual y por tanto una tendencia a su construcción.

Como propuso Gianni Vattimo en Poesía y ontología (1993: 49), desde las últimas décadas del siglo XX el peso del contenido de las obras artísticas se ha ido adelgazando, para priorizarse la idea sobre éstas e incluso, más allá, la actitud, la acción o la postura que da lugar ‒o es previa‒ a la obra de arte. En definitiva, se pone de relieve una imagen de autor, que aparece desligada de la identificación con el autor biográfico tradicional hasta principios del siglo XX, visión que tuvo cierta influencia todavía hasta mediados del siglo pasado.

El elevado concepto de la figura de autor, imbricado también en la autopercepción de éste, contribuyó a favorecer su discurso ensayístico, como autoridad respecto a su obra y al panorama literario en general. Desde esta perspectiva pueden comprenderse las siguientes palabras de Roland Barthes: “Aún impera el autor […] hasta en la misma conciencia de los literatos, que tienen buen cuidado de reunir su persona con su obra gracias a su diario íntimo” (Barthes, 1987: 66). Esta reunión del yo biográfico y el yo autor es la que se produce en los géneros autopoéticos,2 entre los que se encuentran las poéticas explícitas, todavía con mayor propiedad.

Este tipo de géneros de rasgos autobiográficos permite la autojustificación como creador: el creador lo es ya no ‒o ya no únicamente‒ por su obra previa, sino porque se manifiesta en contextos determinados propios de un creador, como las poéticas explícitas, aunque las poéticas son sólo uno de estos contextos que intervienen en la construcción del autor que parten del propio autor. Como indica desde una perspectiva sociológica Juan Zapata,

la construcción autorial no se reduce únicamente a las operaciones o exégesis textuales a las que se ven sometidas las obras en un esfuerzo de catalogación y valorización, sino que implica también la puesta en escena de un proyecto autorial, una teatralización de la figura del autor, en la que participan no sólo ese personaje que firma la obra, sino las diferentes instancias que componen la vida literaria. De tal suerte, la pregunta que nos concierne ahora no es ya qué es un autor, sino cómo se construye un autor (Zapata, 2011: 42).

Este autor construido también por la imagen especular que ofrece en sus textos ensayísticos, una de esas instancias de la vida literaria que señala Zapata, difiere, como vamos viendo, de la imagen tradicional de autor. La teatralización (Maingueneau, 2015: 26) supone una puesta en valor de la acción, reforzándose la separación entre obra, autor y autor biográfico en tanto que elementos ajenos a la obra literaria configuran también la imagen de autor. Actuar como autor, dirá Javier Aparicio Maydeu (2015) será suficiente para ser autor. Como señala Meri Torras, ser creador se convierte incluso en un segundo trabajo:

un segundo oficio se impone a los escritores y las escritoras en la actualidad: el posar ante los objetivos fotográficos, saber construirse en los medios, mostrarse de determinada manera en la esfera pública parece pues imprescindible para llamarse escritor o para, como puntualiza José-Luis Díaz, hacerse llamar escritor. Ser reconocido como tal.
¿Cómo se enfrenta el escritor ‒una escritora, en nuestro caso‒ a la imposición de este segundo oficio? ¿Cómo (se) gestiona el sujeto (en) su duplicado autorial? (Torras, 2015: 87).

Las poéticas explícitas insertan, conectan, al autor con la sociedad, sin la cual pierden todo sentido; no son, al contrario que los textos literarios, de carácter autotélico. Y lo hacen a partir de diferentes voluntades: explicativas, publicitarias, comerciales, en ocasiones voluntades íntimas como la búsqueda de conocimiento ‒aunque de publicarse los textos seguirán respondiendo a uno de los objetivos anteriores‒. El público recibe positivamente estas obras debido a que ve en ellas una reflexión directa sobre la creación artística, concepto puesto en valor por la sociedad contemporánea.

El enaltecimiento de la creación se percibe también en la crítica y la investigación académica, que publica y sigue con interés manuscritos, borradores, apuntes sueltos, variantes literarias, proyectos fallidos que no son aún obra pero cuya relevancia es comprensible en tanto que están conectados con el proceso creativo.3 En estos casos, la preeminencia del proceso creador, incluso de la idea previa al puro proceso de crear, sobre la obra creada es clara.

Todo ello se combina con un paradigma postmoderno que diluye las jerarquías. El cambio de un orden vertical, en el que los autores se comparan y buscan la aceptación de sus predecesores más elevados, y están interesados en ser incluidos dentro de un canon literario exigente, ha sido sustituido por una horizontalidad que busca la aceptación inmediata y el tuteo con los consagrados. Este nuevo autor reclama un derecho de crear por el hecho de ser un individuo, y un derecho a ser llamado autor por ejercer la acción de crear. Aquello creado queda en un segundo plano y no es considerado en el proceso de institución del autor. La inclusión en el campo literario vendría no tanto por la obra, sino por la acción, la actitud.

La señalada horizontalidad se percibe en la mayor parte de antologías de las últimas décadas. En ellas el antólogo no persigue instaurar un canon sancionador, indicar cuál es la literatura digna de valoración, de reconocimiento, sino mostrar un panorama de todo lo que en un momento y espacio concreto está siendo considerado como literario, sin distinción cualitativa alguna.

Estas nuevas actitudes coinciden ‒en realidad son causa‒ con un progresivo decaimiento de la militancia de las poéticas explícitas, que vinieron a sustituir en cierto modo, como indica Cristina Jarillot Rodal, el lugar del manifiesto literario.4 Cada vez menos reivindicativas, menos comprometidas en su exposición del pensamiento, se reafirman en su individualidad y provisionalidad.

Revalorización del autor

El predominio de la idea sobre la obra que ya había sido advertido por Gianni Vattimo deja paso al predominio de la voluntad que sugiere Javier Aparicio Maydeu. En La imaginación en la jaula. Razones y estrategias de la creación coartada, Aparicio Maydeu (2015) indaga en los cambios sociales y tecnológicos que separan la idea tradicional de creación de la visión actual. Resulta sumamente interesante valorar también, como indica, los fenómenos tecnológicos, sobre todo aquellos que dan formas nuevas al mercado cultural y que como ya advirtiera Zygmunt Bauman están configurando una nueva idea de cultura (Bauman, 2013: 20-21). La imaginación, señala Aparicio Maydeu, “será menos el resultado de una fantasía individual y más un complejo sistema de asociaciones de ideas, propias y ajenas, que den como resultado una respuesta del consumidor” (2015: 16). Esta alusión al receptor como consumidor ya nos advierte de que los términos en los que concebíamos el proceso de creación y recepción de la obra literaria, así como las instancias de autor y lector, deben ser reconsiderados.

Continúa advirtiendo la alteración que se ha producido en la naturaleza de la creación y por tanto de la imaginación, en conexión con los cambios en la relación del individuo con su sociedad (“creatividad permanente”, “conectividad informacional”), en relación con el espacio (Internet) y con el tiempo (“obsesión por el presente y la prisa por el producto creado”) (Aparicio Maydeu, 2015: 17). Las poéticas explícitas ofrecen una visión única de esta sobrerrepresentación del autor en el panorama literario, que muestra síntomas de saturación debido al elevado número de textos publicados,5 además de ser un excelente ejemplo de una búsqueda de actualidad permanente; son fruto del estricto presente, provisionales en su contenido pero estables en su continuo emerger.

Este presente perpetuo ha sido expuesto por Zygmunt Bauman en La cultura en el mundo de la modernidad líquida (2013), en relación con el sistema capitalista y con las exigencias de la moda. Una vez instalado en el campo literario, el escritor debe someterse a la exigencia de tener siempre una poética actual que sustituya la anterior, aunque no necesariamente la mejore en términos cualitativos.

La obsesión actual por la creatividad se combina con la exacerbada vanidad contemporánea (Aparicio Maydeu, 2015: 20-21). La facilidad de publicación, autoedición, autopublicidad complace a quien tiene una cierta voluntad creadora, por leve que sea, y le permite convertirse en creador. Se persigue por tanto la creación por el deseo de convertirse en creador, más que por el deseo de crear una obra, llegando a poder considerarse la paradoja de un creador sin obra, pero, eso sí, con manifestaciones donde se indique o sugiera que se es un creador.

Frente a esto, caben múltiples relecturas de las tesis de Michel Foucault en ¿Qué es un autor? (2010), Roland Barthes en “La muerte del autor” (1987) y Philippe Lejeune en El pacto autobiográfico (1994). La obra ha quedado arrinconada como elemento que otorga el ser autor.

Aparicio Maydeu apunta también, quizá en diálogo con el Harold Bloom de La angustia de las influencias (1991), hacia el surgimiento de una nueva ansiedad en el creador, que ya no tiene que ver con medirse con las obras precedentes sino con la presión de una sociedad que ensalza la creatividad, pone todo tipo de facilidades para ella y parece afirmar que cualquiera puede ser autor:

¿Es posible hoy pensar en una creación sin bridas, al margen de las presiones e imposiciones comerciales, con independencia de la prisa y de las condiciones que el mercado impone y que la tecnología permite, como permite su monitorización y una evidente facilidad para pensar en la publicación y en la promoción de la obra antes incluso que en su creación y en las bondades y virtudes que un día quisieron los autores en privado antes de compartirlas con el público? (Aparicio Maydeu, 2015: 24).

Hoy en día, continúa, lo primero es acudir al sistema literario, de forma que encontramos un “autor nacido del sistema, en el sistema, por el sistema, y que ese paso ya se está dando” (Aparicio Maydeu, 2015: 24-25). La sustitución del crear algo por el simple crear requiere una presencia todavía mayor del receptor, del público lector o contemplador de ese crear, pues al dejarse de lado la obra ésa es la única instancia que legitima al autor:

se ha producido un nuevo cambio de paradigma: más individuos crean más obras más a menudo, menos conscientes de su personalidad (de su singularidad y calidad, en definitiva) que de su exhibición (de su reconocimiento, en realidad), menos conscientes de la trascendencia que pueda tener (de su perdurabilidad) que del entretenimiento que pueden proporcionar o del provecho que pueden sacar (Aparicio Maydeu, 2015: 53).

La proliferación de lo que pueden llamarse actitudes creadoras multiplica no sólo el número de poéticas explícitas sino también el número de gestos o actitudes autoriales. En las poéticas explícitas esto se reflejará, como ya indicamos, en un realzamiento del gesto creador frente al contenido del texto, así como en una ficcionalización de la imagen de autor. Paradójicamente, la revalorización del autor favoreció el distanciamiento entre autor textual y autor biográfico, incluso a pesar del consciente proyecto creador mencionado desde la sociología Por Maingueneau (2015), Díaz (2013) o Meizoz (2015).6 Este proyecto creador se construye sobre la importancia de tener una imagen de autor, que no tiene por qué tener correspondencia estricta con el autor biográfico. Dos son las fuerzas que se oponen en este sentido en la poética explícita actual: a) la individualidad del género e imposibilidad de anonimia del mismo, y b) una reacción contra el autor biográfico por medio de diferentes recursos (juego, literariedad, imitación, parodia, distanciamiento academicista, etc.).

¿Supone esto una disolución del autor, o por el contrario, una potenciación del mismo? En nuestra opinión, se trata de una crisis del concepto que supone una revalorización del mismo, tanto por el acercamiento de las poéticas a lo literario ‒y con ello una superación de la individualidad‒ como por la invención de un autor aunque sea escindido del autor biográfico. La crisis actual del autor podría comprenderse en realidad desde la multiplicación del autor, tanto en número como en imagen múltiple.

La influencia de las redes sociales apuntada por Bauman, quien habla de una “hipermodernidad conectada”, es apuntalada asimismo por autores como Aparicio Maydeu7 en relación con el aumento de narcisismo contemporáneo. Propone Bauman una explicación basada en el paso de una cultura de la voluntad de ilustrar a una voluntad de seducción:

la cultura de la modernidad líquida ya no tiene un “populacho” que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir. En contraste con la ilustración y el ennoblecimiento, la seducción no es una tarea única, que se lleva a cabo de una vez y para siempre, sino una actividad que se prolonga de forma indefinida (Bauman, 2013: 21).

La perenne insatisfacción del que ahora se concibe en términos mercantiles como cliente o consumidor reclama continuas manifestaciones, plagadas de novedades, con lo que la poética explícita del presente debe responder a estos requerimientos si su autor quiere instalarse en el panorama literario, pero a la vez debe construir una imagen reconocible.

Para plantear esta distancia intermedia entre permanencia y variación podemos continuar la reflexión de Jéssica Faciabén Lago (2015) sobre autor y selfie, de cara a comprender la poética explícita como una imagen controlada, construida, que forma parte de una sucesión de imágenes en serie. Como en el caso del selfie, una poética explícita hoy nunca es suficiente, siendo necesario una producción incesante durante toda la vida activa del escritor que da lugar a una cadena de textos, los cuales a la vez construyen y difuminan la imagen de autor.

Disolución y construcción del autor

Si se confrontan las manifestaciones postestructuralistas sobre la crisis del autor de Roland Barthes y Michel Foucault con un género tan fuertemente vinculado al concepto de autor como es el de las poéticas explícitas, se observa la pervivencia y adaptación de algunas de las ideas propuestas por ambos filósofos franceses.

Partiendo del cambio que constatan los mencionados autores en la década de los sesenta y setenta de la idea tradicional del autor, se llega a un cuestionamiento de la existencia de un autor previo y exterior a la obra, figura que es sustituida por un autor que emerge de la propia obra y se configura en el discurso.

Este planteamiento se vuelve conflictivo al aplicarlo a las poéticas explícitas, debido al adensamiento autorial del género que lo convierte en vehículo idóneo del autor y a su vez en campo adecuado para explorar sus manifestaciones en el mismo, pero permite comprender a su vez el nuevo lugar del autor en las poéticas explícitas considerando la potenciación actual de ciertos rasgos del género, como la individualidad, la provisionalidad, la escritura del yo o la problemática en torno al nombre propio, de lo que se han ocupado últimamente los estudios sobre la autoficción, cuestiones capitales tanto para la valoración del autor como del género de las poéticas.

Hemos visto cómo la distancia entre los términos de la dualidad autor biográfico y autor literario ‒el que se construye dentro de la obra‒ se incrementa en la actualidad, constatándose que el autor como clave interpretativa ha sido desechado, lo que en las poéticas explícitas se refleja en una pérdida de su función de guía interpretativa de los textos literarios. Asimismo, el reconocimiento de la existencia de una imagen construida del autor ‒por otros y por sí mismo‒ condicionaría la interpretación de la obra literaria y de la poética explícita, incluso aunque la construcción de la imagen no fuera consciente en el escritor, debido a fenómenos como el de la búsqueda de consonancia cognitiva.

Como hemos señalado, la preeminencia de la idea sobre la obra defendida por Vattimo puede guiar la explicación de estos cambios, que terminan por decantarse en una mayor independencia del autor textual respecto de su paralelo biográfico, por medio de diferentes mecanismos como una exageración de los rasgos literarios de las poéticas, la introducción de elementos tradicionalmente ajenos al género para conducir a la sorpresa en el lector, una mayor reafirmación en la provisionalidad de los textos y el recurso a la crítica y la ironía para ir contra algunos de los presupuestos fundamentales tradicionales del género: posibilidad de conocer al autor en sus poéticas explícitas, función explicativa de las poéticas o voluntad del poeta de conocer y dar a conocer sus mecanismos creativos. Se concluye así que el género de las poéticas explícitas tiende a disolver la imagen del autor, generando un momento de crisis, pero para paradójicamente reforzar y proponer una imagen del autor creada por el texto, fragmentaria, contradictoria y provisional. A partir de lo anterior, proponemos un cambio en el concepto aplicable a su estudio desde los géneros autobiográficos, sustituyendo o completando la noción de pacto autobiográfico de Philippe Lejeune (1994) por la de pacto ambiguo de Manuel Alberca (2007).

Conclusiones

A partir de los cambios de las poéticas explícitas de las últimas décadas se ha buscado comprender el cambio en la imagen de autor que se desprende de ellas. Se ha expuesto cómo diferentes autores han propuesto el paso, ya vaticinado en su parte sustancial por Vattimo, del autor como responsable de una obra a un creador sustentado en la propia acción de crear. Debido a esto, se justifica la necesidad de una continua producción de poéticas que configure en un presente perpetuo la imagen de autor, cuestión que aparece relacionada con el mercado literario y con la necesidad de un proyecto autorial en el mismo. Hemos apelado a conceptos como el de teatralización para comprender esa construcción de la imagen autorial, no sólo a partir de la obra literaria sino de diversos elementos tanto textuales ‒entre los que se comprenden las poéticas explícitas‒ como extratextuales.

A partir de Javier Aparicio Maydeu, Zygmunt Bauman o Gilles Lipovetsky, se entiende la nueva noción de autor en relación con las poéticas explícitas como manifestaciones de un nuevo tipo de comprensión del arte y la cultura, en términos de mercado, de presencia necesaria en un panorama literario exacerbado por las nuevas tecnologías y medios de comunicación, fundamentalmente redes sociales, de la búsqueda de actualidad permanente y de la entronización de la creatividad como algo positivo y deseable. Todo ello conduce a un deseo de ser autor que se apacigua ‒sólo momentáneamente, hasta un nuevo e inevitable despertar del deseo‒ no con la obra sino con la acción o la apariencia de crear. En consecuencia, la especial condición del autor tiende a la disolución, de modo que cualquiera, sólo con la voluntad de crear, pudiera ser considerado como autor.

El carácter necesariamente limitado de esta investigación no ha permitido ahondar en varias de las líneas todavía abiertas. Por ejemplo, sería necesario comprender el autor tal como se manifiesta en las poéticas contemporáneas en relación con otros textos de tipo autobiográfico y en ocasiones autopoéticos como los diarios íntimos o las cartas, géneros en principio privados pero con frecuencia, en el caso de los escritores, creados con conciencia de su futura publicación. Asimismo, parece necesario explorar algunos mecanismos de construcción de la imagen autorial indicados, aquellos que implican su teatralización: de qué forma inciden en los rasgos textuales de las poéticas y qué vinculación existe entre estos rasgos y comportamientos extratextuales que también configuran al autor, como son su participación en actos literarios, recepción de premios, presencia en jurados literarios, etc. Por último, desde una perspectiva filosófica sería sugerente un análisis exhaustivo de la función-autor propuesta por Foucault en las poéticas explícitas, para comprender con ambición sistemática cómo funciona la construcción del autor en el nivel más textual del género.

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1 Pese a las evidentes conexiones con la autoficción, este trabajo se centra en reflexionar sobre el estatuto del autor que se desprende de un tipo de texto no literario, en contraposición con la autoficción, a caballo entre lo autobiográfico y la ficción narrativa. La recepción de ambas modalidades difiere, en nuestra opinión, en esta cuestión entre otras posibles. Para una aproximación desde la perspectiva de la autoficción, además de la antología de textos teóricos de Casas (2012), pueden consultarse las obras de Pozuelo Yvancos (2010) sobre Javier Marías y Enrique Vila-Matas y la de Julio Premat (2009) sobre escritores argentinos.

2 Algunos análisis imprescindibles sobre los textos autopoéticos son los llevados a cabo por Arturo Casas (2000), María Clara Lucifora (2015) y Pilar Rubio Montaner (1990).

3 Puede entenderse así el auge, no sólo en España, de la Crítica genética en los últimos años.

4 “En nuestros días, con un panorama literario atomizado en el que no se puede percibir la presencia de corrientes organizadas en mayor o menor grado, un manifiesto literario como los analizados en el presente estudio ha perdido su función. Con frecuencia son publicados en la prensa manifiestos en los que intelectuales, artistas u otros personajes de la vida pública toman postura ante una cuestión de actualidad, en la tradición del ‘J’accuse’ zoliano, pero el manifiesto en tanto que texto programático a través del cual un grupo emergente trataba de hacerse un lugar en el campo literario ha perdido vigencia” (Jarillot Rodal, 2010: 141).

5 Entre las décadas de los 50 y los 70 del siglo XX la abundantísima publicación de poéticas explícitas se originó fundamentalmente por causa de las antologías poéticas, que instauraron la costumbre de requerir del autor una Poética que antecediera a la selección de sus poemas incluida en la antología. Otros factores que favorecieron esta dinámica fueron sin duda las candentes polémicas entre autores a cuenta de, por ejemplo, la función de la literatura, o el papel de las revistas literarias. Puede verse una selección de poéticas de esta época en las antologías de Pedro Provencio, Poéticas españolas contemporáneas. La generación del 50 (1988a), y Poéticas españolas contemporáneas. La generación del 70 (1988b).

6 Para algunos aspectos mencionados continúa siendo de interés Las reglas del arte, de Pierre Bourdieu (1995), una de las obras fundamentales para comprender la literatura desde su perspectiva sociológica.

7 Ver por ejemplo la siguiente cita extraída de La imaginación en la jaula: “creación llevada a cabo y consumida a través de sistemas digitales que exigen interacción e hipervinculación, y suponen interrupciones constantes que menguan la concentración” (Aparicio Maydeu, 2015: 46).



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